Uno, más que dos

Nos despierta
el olor de un recuerdo,
la pimienta de unos labios secos
que añoran a otro semejante huérfano

Lo incierto de un cuerpo 
sobre nuestro cuerpo,
sobre otro cuerpo,
en una infinita suma
que siempre da dos

Pero solo dos no somos,
al menos hoy
hay un cuerpo y un origen,
una carne un tejido vivo,
dos miradas que se hacen una
en el café tibio,
en el recuerdo compartido
de una mañana sin sol,
una mañana que, sin embargo,
alumbra tanto
como dos que se buscan en lo oscuro de una habitación,

y se encuentran.



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